
Los mercados corrigen de dos maneras: a través del precio… o simplemente dejando pasar el tiempo.
En este caso, gran parte del ajuste ya se había producido “en silencio”, gracias a un sólido crecimiento de beneficios que fue reduciendo las valoraciones incluso antes de que estallara el conflicto en Oriente Medio.
La reciente caída no ha hecho más que acelerar ese proceso. Sin embargo, muchos inversores siguen fijándose únicamente en el descenso relativamente moderado desde los máximos, pasando por alto que el verdadero reajuste llevaba meses gestándose bajo la superficie.
Además, hay un factor clave que suele ignorarse: cuando las ganancias empresariales crecen de forma consistente, el mercado puede “abaratarse” sin necesidad de grandes desplomes.
Esto suele crear una base más sólida para el siguiente tramo alcista, ya que las valoraciones se vuelven más sostenibles y menos dependientes de la euforia del momento.